viernes, 2 de marzo de 2012

Un Día y Para siempre


A veces, la necesidad de escribir, de sacar lo de adentro. De expresar en palabras lo que uno lleva adentro, viene en ráfagas. Ráfagas sin sentido, que parecen no tener conexión ni un hilo coherente, y que empujan las palabras desde adentro. Así fue ayer y hoy.

Un Día y Para siempre
para Marijo

Llegaste un día, una mañana de marzo,
14 años atrás, tal vez menos, tal vez más.
Tanto tiempo, ha pasado.
Tantas tardes a tu lado.
Tantas sonrisas que me has dado.
Tantos abrazos.

La memoria, solidaria compañera,
queriéndome robar un sonrisa,
me reencuentra con ese día,
cada tarde de sol y alegría,
o tal vez es ese recuerdo
la que inventa tardes de primavera.

Memoria, extraña y difusa.
Años después, y aun se confunde,
caprichosa, con el día de ayer.

Imborrable recuerdo,
de tu rostro alegre,
de aquel gastado chaleco,
con tu nombre impreso.
De tus rulos al viento,
de tu caminar lento,
tal vez solo agregados
del amor que por ti siento.

No te inventó mi memoria,
no es un engaño del recuerdo.
Estuviste ahí, y yo también.
Entraste a mi vida esa mañana,
y como una fotografía estampada,
ese día quedó quieto,
plasmado para siempre, inolvidable,
Un día para siempre en el recuerdo.

El día que entraste a mi vida,
con tu sencillez y tu cándida mirada.
Con tu dulzura y amistad solidaria,
con tu cariño inmenso,
y tu hermosura sin retoques.
Con tu natural belleza
de una mujer noble,
que en el corazón carga,
una capacidad para amar
que es más fuerte que un roble.

Ese día, es para siempre.
Un momento eterno en un pedazo de recuerdo,
que no se borra, que no se mancha.
Que parece crecer, hacerse más fuerte,
con cada visita de mi alma.

Desde ese día, quedé enamorado.
Encallado en las costas de tu humilde alma.
Y mi corazón, solitario y rebelde hasta entonces,
te eligió para siempre como morada.
Desde ese día, Amo lo nuestro.
Dos corazones amigos, como ninguno,
que se Aman cada día con más fuerza.
En las buenas y en las malas,
en la noche larga de la duda,
en la distancia pesada del desamor,
en la oscuridad pesada del desencanto,
en cada triunfo, y en cada tropiezo,
dos corazones que siguen amando,
que siguen eligiendo el camino compartido,
En cada momento, aun cuando se dijo basta,
en el fondo de mi alma
guardé el extraño sentimiento,
de ese corazón que se enamoró
en la primera mañana,
del primer día,
de un para siempre.


Cristhian Parra
Mar 2, 2012
11:23
Trento, Italia

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